En este post retomamos nuestra charla con Ana Alonso, colaboradora de Tendencias y Estrategias en el área de IT, para tratar sobre el retorno de la inversión -en términos de audiencia, reconocimiento de marca y retorno econónico- que obtienen las empresas que optan por diseñar páginas web o landing pages enlazadas a cada evento que organizan.


 

Ana, en nuestro post anterior, nos quedó pendiente tratar sobre a cuánto puede ascender el presupuesto del diseño de una página web y de una landing page

Hablar de presupuestos en temas de diseño de páginas web es complicado, pues depende de las necesidades concretas de cada cliente.

Si el cliente quiere un diseño muy especial, que se integre una pasarela de pago o un sistema de reservas, se encarece bastante la propuesta, ya que estos temas aumentan la dificultad del proyecto y el tiempo de dedicación.

Sin embargo, una landing page sencilla, para la que el cliente ya cuente con todo el material y solo solicite que se le prepare la página e insertarle un formulario o re-direccionarla a una tercera página en la que el usuario pueda acceder a la inscripción al evento, puede ser muy económica.

También influye en el presupuesto, la necesidad o no de prepararla en diferentes idiomas.

Como conclusión te diría que lo más importante es tener una reunión en profundidad con el cliente para aclarar cuáles son sus necesidades y abarcar el máximo de temas de su interés. A partir de ahí se diseña un primer presupuesto completo y si rebasan las posibilidades económicas del cliente, siempre puede recortarse hasta dejarlo en los mínimos que para él sean imprescindibles.    

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos con frecuencia es que al cliente, una vez metidos en faena, le puede parecer que hacer cambios en el diseño que ya se ha avanzado es fácil o lleva poco tiempo. Pero no siempre es así. Muy al contrario. Generalmente es una tarea bastante complicada.

¿Cómo podemos calcular el retorno?

En cualquiera de los dos casos, al tratarse de sistemas en los que el interesado acaba llegando a una landing page a través de la cual se inscribe en un evento, el cálculo del retorno es sencillo.

Con un sistema de estadísticas estilo Google Analytics se puede saber cuantos interesados han entrado, cuántos se han inscrito… Una configuración básica nos dará datos de acceso, tiempo de navegación, datos demográficos y geográficos…

Y si hacemos una configuración más avanzada, podemos programar por cada landing page o micrositio una subcuenta y etiquetar eventos (en este caso un evento es una acción en particular, una compra, un registro, un visionado de video…).

Eso sí, hay que entender que Google Analytics no es 100% exacto, a veces la programación de la página es complicada, las programaciones JavaScript están bloqueando el acceso, el código no está bien implementado o está duplicado… Por lo que sus resultados hay que tomarlos exclusivamente como referencia.   

Si se trata de páginas de recogida de datos, el proceso es parecido, ya que se puede cruzar la base de datos recopilados con la de asistentes, de manera que se consigue conocer el retorno de la acción.

Si se combinan compras online y offline el proceso es más difícil, ya que en una compra offline no se puede saber de dónde ha venido la referencia -si ha sido a través de un amigo, si ha visitado la página web y no le gustaba la idea de incluir sus datos en ella…-

¿Consideras que hay alguna diferencia de peso en el resultado de un evento organizado sin o con página web/landing page?

Como hemos visto, se trata de un tema de comunicación y de branding. Y por tanto, en mi opinión, es básico confeccionar una página web o una landing page para conseguir resultados óptimos.

Hay que tener en cuenta que hoy en día sin una página web o landing page de tu evento, podríamos asegurar que prácticamente ‘tu evento no existe’ para una gran parte de tu audiencia. Y si se trata de un evento organizado por una pyme su credibilidad se puede ver mermada.

La única barrera será que el evento esté cerrado a un número de asistentes muy pequeño y cercano, que haga innecesaria esta inversión. Y digo la única barrera, porque el presupuesto no tiene por qué serlo.

Hablando con nuestro proveedor habitual y comentándole nuestra necesidad, un presupuesto ajustado puede dar juego para alcanzar el objetivo deseado.

Es importante, eso sí, tener las cosas claras. No hay que pedir cosas que no se necesitan pero que están de moda, pues no se obtendrán los resultados esperados.

Se trata de hacer un briefing detallado con lo que se quiere comunicar y con los resultados que se quiere obtener y si el proveedor es bueno, también te ayudará a definir el proyecto. Así ganareis los dos.